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GRECIA Y LOS MISTERIOS ÓRFICOS |
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«¡Observa cómo se agitan en el inmenso universo, como se arremolinan y se buscan esas almas innumerablesque brotan de la gran Alma del Mundo! Ellas van de planeta en planeta y lloran en el abismo la patria perdida… Son tus lágrimas Dionisos ¡Oh gran Espíritu! ¡Oh divino liberador! Recoge a tus hijas desperdigadas y condúcelas al seno de tu radiante luz». Misterios Órficos. Fragmento. Francis J. Vilar Doctor en Filosofía de la Educación y Miembro Académico de la Escuela Europea de Arqueología, Antropología y Estudios Clásicos 1. ORFEO Y EL ALMA DE LA CIVILIZACIÓN GRIEGA La figura de Orfeo tiene una importancia fundamental en el origen y el desarrollo de la cultura griega. Su doctrina metafísica, inspirada en la «ciencia divina» de los antiguos egipcios, junto a ciertos elementos de la tradición chamánica universal, fue la semilla fecunda de la espiritualidad griega. Por eso el culto al amor y la belleza, la institucionalización de los misterios sagrados, el culto a los dioses y los héroes olímpicos, así como el extraordinario auge que alcanzó la filosofía y el arte entre los griegos, fue posible en gran medida gracias al orfismo, la corriente espiritual que iluminó el alma de Grecia desde la época arcaica hasta la caída final del mundo clásico. Esta tradición es sin duda el inagotable manantial de mística espiritualidad en el que bebieron sus enseñanzas grandes poetas, filósofos y artistas del mundo griego. Esa civilización extraordinaria, que ya varios siglos antes de Pitágoras, de Licurgo y de Homero, tuvo en Orfeo su más divino genio inspirador.
En todos
los santuarios de Grecia en los que se mantenía viva la llama de los
misterios de la tradición Órfica, se celebraba cada año una fiesta sagrada
al llegar la Primavera. Ese momento mágico del calendario en el que Apolo,
el «Arquero Divino», retorna a la tierra desde el legendario país de los Orfeo fue sin duda el genio inspirador de la Grecia heroica y sagrada, el animador de su alma divina. El profundo impulso teúrgico y dionisiaco que supo co-municar a Grecia, fue trasmitido por ella más tarde a toda Europa. Lamentablemente, nuestra época ya no cree en la armonía y la belleza de la vida. Y si a pesar de todo aún conserva una profunda reminiscencia, una sutil e invencible esperanza, se debe sin duda a Orfeo, el hijo de Apolo, el sublime inspirado de las musas. Saludemos en él al gran iniciador de los Misterios Sagrados, al mítico fundador de la música, el canto, la oratoria y la poesía, concebidas por él como «Divinas Artes», reveladoras de la verdad eterna. 2.- EL ORFISMO Y LOS MISTERIOS SAGRADOS EN GRECIA El poeta Horacio calificó a Orfeo de teólogo y filósofo, dándole el título de ministro divino e intérprete de los cielos. Sus diversos viajes le perfeccionaron hasta tal punto en esta ciencia que ha sido considerado el padre de la teología de la Grecia antigua. Él fue también quien a su regreso de Egipto, donde obtuvo la iniciación, llevó a Grecia la expiación de los crímenes (Catharsis), el culto a Dioniso (Osiris) y a Demeter (Isis) (Noel, 1991). Ya desde sus remotos inicios, la doctrina de Orfeo armoniza en sí misma el culto solar del Dios Apolo con los misterios de Osiris-Dionisos. En este sentido, una de las primeras cosas que hizo Orfeo fue reemplazar la orgía dionisíaca, practicada ya desde época arcaica por las sacerdotisas de Tracia, por la catharsis, técnica de purificación espiritual enseñada por Apolo. De esta forma el citaredo pasó a ser el patrón y el símbolo de todo un movimiento a la vez «iniciático» y «popular», conocido por el nombre de «orfismo» (Eliade, 1979). Con el correr del tiempo, en torno al mito de Orfeo y Eurídice se fueron instituyendo los principios esenciales del orfismo. Tradición espiritual de corte chamánico y oriental con fuertes influencias egipcias, que enseñaba una elevada cosmovisión metafísica cuyos teosóficos misterios eran revelados al candidato en el transcurso de la iniciación. Respecto a su doctrina, a Orfeo se le atribuye una amplia colección de escritos y enseñanzas que forman el extenso corpus literario de la tradición órfica. Textos que van desde versos inscritos en unas láminas de oro halladas en tumbas de Italia meridional y Creta, hasta inspirados poemas, himnos sagrados y un célebre poema épico titulado «argonáuticas órficas». Platón cita una serie de libros atribuidos a Orfeo o a Museo -su hijo o discípulo- referentes a las purificaciones y a la vida mas allá de la muerte. De todo este material destaca una teogonía y una antropología órfica bastante peculiares. Los textos inscritos sobre las láminas de oro forman parte al parecer de un libro canónico, una especie de «guía del Más Allá» similar al libro de los muertos egipcio o tibetano (Eliade, 1979). De hecho, los fantásticos paisajes que se describen en ellas -la fuente, el ciprés blanco, el camino de la derecha, la sed abrasadora del difunto etc.- tienen paralelos con otras mitologías y otras geografías funerarias. Sin embargo, echamos de menos aquellos textos metafísicos que constituyen el eje troncal de la doctrina interna enseñada a los iniciados en sus misterios. No obstante, si cotejamos los testimonios de autores antiguos como Empédocles, Esquilo, Platón, Píndaro o Aristófanes, junto a otros documentos posteriores, es posible reconstruir las grandes líneas maestras de la Cosmovisión Órfica.
En cuanto a la forma de vida que propugnaba el orfismo, arraigó profundamente en ciertos sectores de la sociedad griega, especialmente a partir del s. VI a C, que es cuando cobra gran relevancia entre la comunidad de los pitagóricos. Sabemos que la vida órfica implicaba la purificación (Katharmoi),la accesis,la katharsis,la anamnesis, la revelación de determinados textos sagrados (hieroi-logoi) y cierto número de reglas específicas que incluían entre otras el régimen vegetariano. Pero a la salvación se llegaba sobre todo en virtud de una «iniciación», es decir mediante unas revelaciones de orden cosmológico y teosófico (Eliade, 1979). Según esto, el hombre tiene la posibilidad de alcanzar conscientemente la inmortalidad a través de la iniciación a los misterios, pero esta experiencia no es algo que se pueda vivir de forma independiente, sino como la culminación de toda una disciplina espiritual de vida. En síntesis, podemos decir entonces que
Orfeo, sacerdote del culto solar de Apolo y fundador de iniciaciones por
excelencia, fue el gran maestro de Sabiduría que estableció en Grecia la
institución de los «Misterios Sagrados»,dando así origen al orfismo. Una
tradición espiritual de carácter místicoteosófico cuyo culto se difundió por
toda la Hélade hasta el final del período helenístico. Sus Sagrados Misterios se
celebraban en todos los grandes santuarios de Grecia, como el de Delfos, Eleusis,
Délos, Epidauro, Dodona, Lesbos, Corinto etc. Precisamente, la destrucción del
célebre templo de Eleusis próximo a Atenas, señala el fin de los Misterios
-llamados paganos-, y la caída del Mundo Antiguo Greco-Latino. De esta forma, es
en el orfismo donde encontramos los principios metafísicos esenciales en los que
se inspiraron las doctrinas de Pitágoras y Platón, que fueron sin duda los dos
sabios más grandes del Mundo Antiguo. Francis J. Vilar Bibliografía - Diccionario de mitología universal - J. F. M. Noel - 1991 - Barcelona: Ed. Edicomunicación- Historia de las creencias y de las ideas religiosas, Vol. II Cap. XXII - Mircea Eliade - 1979 - Madrid: Ed. Cristiandad |
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