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YIN-YANG, SIMBOLO DE DUALIDAD |
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El Yin-Yang es uno de esos símbolos orientales que más universalidad ha conseguido con el pasar de los años. Casi todo el mundo lo reconoce aunque no sabe exactamente cuál es su origen y lo que significa en realidad. Al haber alcanzado un estatus de gran popularidad su identidad ha caído en lo superficial, convirtiéndose en un amuleto de protección contra supersticiones de todo tipo o para atraer la buena suerte. El merchandising que ha surgido en torno suyo es abrumador. Más allá de aspectos superficiales, nos encontramos ante uno de los símbolos de más hondo significado. Su contenido es fascinante, casi inabarcable por nuestra mente lógica. Encierra conocimientos que van desde metafísica pura y cosmogénesis, hasta cuestiones relativas a la naturaleza psíquica y física del ser humano Símbolo y sistema de pensamiento El Yin-Yang es fundamentalmente un símbolo, y se entiende como tal una puerta de acceso a muchas realidades ocultas en él; es como un cofre que custodia un tesoro. La palabra nos llega del griego Sumbolon, a través del latín Symbolus, que traducimos como “Aquello que lleva” o “Lo que porta algo consigo”.
Para entenderlo en su
globalidad, primero debemos diferenciarlo del signo que está destinado a
comunicar una información, una norma o un mensaje concreto sobre cuestiones
ordinarias. Es una invención, un acuerdo tácito de convivencia entre un
colectivo. Por ejemplo, las señales de tráfico son signos. Sin embargo, el símbolo encierra un mensaje no ordinario de una mayor introspección conceptual; en cierto modo, alberga “secretos” que trascienden al mismo ser humano. Su función es transmitir una realidad esencial y arquetípica a través de conceptos metafísicos de gran profundidad y universalidad, que se hacen accesibles a nuestra naturaleza objetiva y racional: la justicia, la verdad, el bien, la belleza, el espíritu, los misterios de la vida, las leyes universales… Además de encerrar un amplio contenido, también hace de puente entre esas ideas puras y nuestra conciencia. En base a todo esto hay que entender que el símbolo no es un criptograma caprichoso y gratuitamente hermético, o destinado a una élite de individuos privilegiados. Más bien es un desafío para aquellos que necesitan respuestas en la vida y se preguntan qué es esto que llamamos existencia. El conocimiento de un símbolo está ahí, accesible; el problema está en nuestra conciencia y nuestra preparación interior para asimilar y comprender su oculta realidad. El profundo simbolismo del Yin-Yang acabó convirtiéndose en un sistema de pensamiento. Esto significa que encierra en su ontología una manera de pensar, de vivir y de entender el cosmos; transmite una cosmovisión muy relacionada con el taoísmo y con el confucianismo. Tao es, “camino”, “doctrina”, una vía a seguir en relación al arte de unir y entrelazar el cielo con la tierra. Una de las definiciones más antiguas que nos han llegado sobre el Tao es: “Un aspecto Yin, una aspecto Yang, eso es el Tao”. Para muchas escuelas orientales el Tao es el principio inmanente en todos los ámbitos de la realidad, es la esencia de todo cuanto existe; el Yin-Yang es su expresión concreta, su forma externa. El Tao y su manifestación como Yin-Yang se sintetiza, como se dijo antes, en el arte de poner en comunicación el cielo y la tierra, las potencias y fuerzas sagradas con los hombres. El confucianismo, por su parte, utiliza el Yin-Yang como una aplicación práctica y como parte de una doctrina a seguir en relación a la conducta y a la regla moral. Origen y mitología del Yin-Yang
Según el Tao Te King, el universo se crea de la siguiente manera: “El Tao engendra el I (Wu-Chi o vacío), I engendra 2 (yin-yang), 2 engendra 3, 3, los 10.000 seres. Los 10.000 seres llevan el yin a la espalda y el yang en los brazos. Mezclando sus soplos realizan la armonía” (Tao Te King). El mito de la creación chino nos cuenta el siguiente relato: “Al principio, los cielos y la tierra eran solamente uno y todo era caos. El universo era como un enorme huevo negro, que llevaba en su interior a P’an-Ku. Tras 18.000 años P’an-Ku se despertó de un largo sueño. Se sintió sofocado, por lo cual empuñó un hacha enorme y la empleó para abrir el huevo. La luz (yang), la parte clara, ascendió y formó los cielos; la materia fría y turbia (yin) permaneció debajo para formar la tierra. P’an-Ku se quedó en el medio, con su cabeza tocando el cielo y sus pies sobre la tierra. Permaneció entre ellos como un pilar gigantesco, impidiendo que volviesen a estar unidos”. El huevo representa el Yin-Yang: dos aspectos de la energía primigenia o universal. Significados del Yin-Yang
Este escrito no ha hecho más que despuntar la insondable realidad de este símbolo milenario. Tan sólo se ha hecho una mirada fugaz, pues su misterio y sabiduría siguen velados. Sólo la comprensión aplicada en la “praxis” de la vida hará posible enriquecerse interiormente al atesorar un granito más de la Sabiduría perenne, y nos permitirá conocer los ocultos resortes con los que funciona el cosmos, y el papel que desempeñamos en él. José Luis Gil Miró |
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