Mateu Riera, la arqueología en Mallorca

Mateu Riera, arqueólogo por la Universidad de Barcelona, lleva cinco años dirigiendo excavaciones en Mallorca y en la Ciudad Condal. De reconocido prestigio, su labor llama la atención por la seriedad de su trabajo y el entusiasmo que le pone. Desde estas páginas invita a los que sueñan con convertirse en arqueólogos a realizar su sueño, aunque no deja de advertirnos sobre las dificultades

 – Mateu, nos gustaría que nos hablases de cómo comenzaste.

– La verdad es que siempre me ha apasionado la arqueología, desde pequeño, pero en aquel entonces no era consciente de que aquí en Mallorca, en España también, pero sobre todo en Mallorca, se pudiese llegar a ser arqueólogo. Era un sueño que no me había planteado nunca hacer realidad, pues pensaba que no estaba a mi alcance. Yo quería ser piloto de aviación y hasta C.O.U. hice ciencias puras, pero fui a una serie de reuniones  donde nos explicaron cómo se podía llegar a ser piloto de aviación y era complicadísimo. En realidad, ser piloto tenía las dificultades que yo atribuía a la arqueología: había que ir al extranjero, necesitaba mucho dinero, me tenía que poner en marcha con el inglés (que lo llevo fatal), con la física… y todo para luego no saber si podría trabajar. Así que acabé el instituto, aprobé la selectividad y como tenía muy claro aquello de que «si haces algo, haz algo que te guste», me incliné hacia la Historia, porque me gustaba tanto que nunca tenía que estudiar. Cursando el primer año conocí a dos personas que me hablaron de que en Mallorca se estaban haciendo unas excavaciones arqueológicas y entonces despertó aquel viejo anhelo infantil y me dije «esto es lo que siempre me ha gustado hacer». Me presentron a Maiti Orfila, actual directora de las excavaciones de Pollentia, y a gente que colaboraba con el Museo de Mallorca. Antes de acabar los estudios ya había empezado a excavar y a colaborar con el Museo.

– ¿Requiere la Arqueología unos estudios muy específicos adicionales o sólo es una especialidad dentro de Historia?

– De según qué Universidades sales con la Licenciatura de Historia, aunque a veces te pasan a otros departamentos, pero al fin y al cabo, sales licenciado en Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología.

– Tengo entendido que has realizado gran parte de tu labor como arqueólogo en Barcelona…

– Cuando era estudiante lo que hacía era ir a colaborar con el Museo Arqueológico de Barcelona, que ahora es el Museo Arqueólogico de Cataluña. Lo que hacíamos allí, sobre todo, era trabajar temas de materiales. Además tuve la suerte de conseguir una beca del Servicio de Patrimonio de la Diputación de Barcelona, que se dedica básicamente a restaurar edificios, pero que hacen primero una investigación histórica, desde el estudio arqueológico hasta el documental, de historia del arte, etc. Con esta beca sí que comencé a excavar; como me enviaban de un sitio a otro, cada quince días cambiaba de excavación. Me fue muy bien, porque aparte de que esta beca es de lo más prestigioso que puedes hacer fuera de la Universidad, el Servicio tiene la costumbre de contratar exbecarios; con lo cual, si entras de becario y les gusta cómo haces el trabajo, normalmente te contratan. Cuando acabé la carrera no había mucho trabajo y esto de poder estar allí trabajando y después alguna excavación por aquí, me permitió ir viviendo. Ahora hay un poco más de «boom» arqueológico en Mallorca; llevamos un año y medio en el que sobra trabajo y todo, pero hace dos o tres años era muy difícil vivir en Mallorca de la arqueología, y todo el año imposible. De esta manera he estado entre la provincia de Barcelona, Menorca y Mallorca, y he podido escoger más dónde iba a excavar.

– ¿Qué proyectos tienes ahora en marcha en la Ciudad Condal?

– Básicamente sólo tengo uno, un poblado ibérico que está en Vic, y a veces alguna cosa puntual que me piden. Cuando acabe esta excavación en la Catedral, volveré allí; el proyecto y el presupuesto ya están aprobados; después, en el verano, Pollentia. Tengo otro proyecto en marcha en Cabrera, donde tal vez podremos empezar este año. Estamos excavando lo que formaba parte de un monasterio bizantino. Ahora estamos pendientes de una subvención del Ministerio de Medio Ambiente, si nos la dan podremos hacer un buen trabajo.

– ¿Qué es lo que apasiona a un arqueólogo, que es lo que le mueve? Porque la gente tiene la visión de Indiana Jones…

– Hay dos cosas fundamentales, primero que cada arqueólogo tiene preferencia por algún momento histórico, ya sea la época medieval, la antigua, la prehistoria… a mí me gusta, sobre todo, la antigüedad tardía y el mundo islámico, siempre que puedo excavar algo de esto, estoy encantado. El otro aspecto es… ¡qué realmente encuentres cosas! Pueden enviarte a un yacimiento islámico y no encontrar nada. Pero si tienes la suerte de encontrar un nivel donde todo el material te sale entero y es un conjunto homogéneo, pues es mucho mejor que ir a un yacimiento donde todo esté revuelto; yo creo que son los dos puntos que hacen que disfrutes más o menos con el trabajo.

– Cuando encuentras algo ¿qué sientes? ¿qué experimentas cuando encuentras una tumba de un hombre que vivió hace ochocientos o mil años?

– A mí me gusta poder llegar a interpretar lo que encuentro, es decir: encuentras esta tumba y ya está: «un muerto». Ahora bien, poder ver que esa persona es posterior a la construcción de la casa, cosa que es muy rara, descubrir si hay o no documentos referentes e ir viendo que realmente puedes aumentar una de las claves históricas sobre el lugar gracias a ese hallazgo, esto es realmente lo que te apasiona del trabajo, poder llegar a todos estos conocimientos.

– ¿Cómo ves actualmente las posibilidades de la arqueología en Mallorca?

– Indudablemente no es una carrera como Derecho, Arquitectura o Económicas, que tienen una salida enorme, no digamos Hostelería. La arqueología es una cosa muy marginal. Mallorca no estaba al día de todo lo que era el control arqueológico que se tenía que tener en las obras y ahora nos estamos poniendo al día; esto genera mucho trabajo para los arqueólogos, de hecho se ha provocado que hace un mes hubiese un déficit de arqueólogos; a lo mejor dentro de un año se normalizarán las cosas y volverá a haber arqueólogos en paro, pero ahora mismo es una profesión que está en alza. Arqueólogos que hace diez años se dedicaran a esto y hoy continúen, hay uno o dos, todos los demás lo tuvieron que dejar. Llegaron a los treinta y tantos años, y un mes tenían trabajo, tres no tenían y, claro, llega un momento que abandonas. Hace diez años era impensable todos los arqueólogos que están trabajando ahora prácticamente todo el año. Con la arqueología no te harás millonario, pero podrás ir viviendo; a mí, con lo que me gusta mi trabajo, teniendo un sueldo digno, me basta. Por mí podría estar así toda la vida, y ojalá estuviese así toda la vida. Si eres alguien que pretende hacerse rico, pues mejor que te dediques a otra cosa, pero si realmente te gusta, lo que tienes que hacer es intentarlo: que te funciona… de maravilla. Son muchas las horas que dedicamos al trabajo, y lo mejor es disfrutar con lo que haces. Si no te va bien, siempre te puedes dedicar a otra cosa.

Daniel Capllonch