Guillem Roselló Bordoy. Director del Museo Mallorca

Rodeados por pequeños fragmentos de nuestra historia en las dependencias del Museo de Mallorca, tuvimos la oportunidad de conversar durante un rato con su Director, Roselló Bordoy, quien nos relata la trayectoria de nuestro Museo mallorquín.

– ¿Cómo llegó a ser director del Museo de Mallorca y cuál fue su trayectoria profesional previa?

– Yo me licencié en Filología Semítica, con la idea de dedicarme a la arqueología de época islámica. En 1958 estuve becado por el Instituto Hispano-Arabe de Cultura, pero se suspendió la beca. Luego tuve la suerte de contactar con un profesor de la Universidad de Barcelona que me acogió y me incorporó en su equipo de investigadores, que por aquel entonces estaban trabajando con una beca de la Fundación March en Mallorca y Menorca. Es decir, que ya no me pude dedicar a la arqueología de época islámica, pero sí a la de época prehistórica.

   En 1960 gané las oposiciones a museos y estuve destinado en Sevilla. Después hice prácticas en el Museo Arqueológico Nacional. En Madrid realicé un trabajo muy interesante que nunca se ha publicado… espero que cuando me jubile me pueda dedicar a ello. Se trata de un catálogo de inscripciones árabes, un trabajo muy interesante donde aprendí mucho. Mi preparación de campo como arqueólogo me sirvió mucho para posteriormente dedicarme a la arqueología de época islámica, lo cual me resultó muy útil en 1966 cuando se hicieron los primeros descubrimientos aquí en Palma. Después me licencié en Historia, soy Doctor en Historia Antigua. En realidad yo vine a Mallorca para organizar el Museo en el año 1961, que se creó en noviembre de 1962 por orden ministerial.

– ¿El Museo siempre ha estado situado aquí, en este edificio?

– No, no siempre. Primero estuvo en la Casa de Cultura en San Francisco, donde había unas dependencias anexas a la biblioteca destinadas al museo, pero que no reunían las condiciones mínimas necesarias. En 1968 el Ayuntamiento compró el edificio actual para destinarlo al Museo y lo cedió al Ministerio de Educación. Primero lo restauramos, costó muchos años de trabajo, muchos porque en aquella época las partidas presupuestarias eran muy reducidas.

– ¿Cuál es la procedencia de las obras de arte del Museo de Mallorca?

– Todas ellas tienen muy diversa procedencia. En Mallorca no había museo propiamente dicho, estaba el Museo Provincial de Bellas Artes  de la Lonja, creado en el siglo XIX y cuyo aspecto era terrorífico. También estaba la Sociedad Arqueológica Luliana, que este año ha cumplido 120 años, y que recogió desde su creación una buena parte de colecciones tanto artísticas como arqueológicas, que cedió para formar parte del Museo de Mallorca. El núcleo principal era una pequeña colección etnológica. Básicamente todo lo que había al principio era arte y pintura procedente del Museo Provincial de Bellas Artes que en la Lonja estaba en unas condiciones deplorables. Durante la II República el Ayuntamiento de Palma había intentado crear un servicio de arqueología. Ese fue un proyecto de D. Andrés Crespí, concejal durante la II República. Había conseguido crear un museo donde llevó sus colecciones de Prehistoria, tanto lo que había ido recopilando como lo que quedaba de las excavaciones de Pollentia. Tras un convenio con el Ayuntamiento, esas colecciones pasaron al Museo. La parte arqueológica, en gran parte se ha conseguido gracias a las excavaciones primeras en el 58 y 62. A partir del 62 el Museo intervino aportando lo más importante de la colección. A partir del 83 se pararon las excavaciones porque el gobierno no dio apoyo, no había dinero, ni permisos, ya que el presupuesto del Museo no prevé la parte investigadora.

– ¿Cuáles fueron las primeras salas que se abrieron?

– Fueron las de la exposición de pintura gótica. La  colección de pintura gótica tuvo prioridad porque sin duda era una pintura emblemática. En Mallorca se conservan más de un centenar de pinturas góticas, retablos completos, fragmentados, restos, etc., aquí en el Museo tenemos el 30% de ese patrimonio. Si uno quiere conocer la cultura gótica ha de venir al Museo. No es el conjunto más vistoso pero sí es el más completo. Posteriormente se abrieron las otras salas de arte de los siglos XVII y XVIII, que no son tan importante como las salas del gótico. Siguen las salas de la época islámica, que son de las más interesantes de toda España, sobre todo en el apartado de cerámica, continuando con la parte de grabados, en madera y en cobre. Es la más coherente de las que existen. Por último tenemos una dedicada al siglo XIX y al Modernismo, quedando una asignatura pendiente: la Prehistoria. Durante las obras para el acondicionamiento de las salas recientemente inauguradas para la Prehistoria, hubo muchas interrupciones por problemas técnicos cuando se trataba de excavar en el patio del Museo, pues continuamente aparecían restos arqueológicos. Luego se recomendó mantener los restos encontrados, que es lo que se ve ahora y que pertenecen a la época islámica. El año pasado hubo un soporte institucional muy importante por parte del Gobierno Autónomo, que nos concedió una partida presupuestaria. También hemos recibido apoyo del Ministerio de Educación. Esto nos ha dado mucha tranquilidad. Para mí lo más importante fue la confianza de los responsables de la Consellería de cara a nuestras propuestas. En total hemos conseguido 40 millones. A veces habíamos tenido imposiciones ridículas que nos retrasaban en nuestras excavaciones, que comenzaron en el año 92. El proceso ha sido muy lento, pues la instalación no empezó hasta el año 1999 y hasta el 2000 no se ha terminado. Ahora estamos preparando otro proyecto de instalación de nuevas salas.

– ¿A qué se dedicarán estas nuevas salas?

– A Protohistoria, colonización, arqueología clásica, etc.

– ¿Se ubicarán en las mismas instalaciones del sótano del Museo?

– Sí, todavía sí, aún nos queda sitio. Estamos embarcados en esta aventura. Este cambio de siglo será recordado por las ampliaciones.

– ¿Los Toros de Costitx siguen en Madrid?

– Sí. Estos Toros son las piezas emblemáticas que reivindicamos desde siempre. Cuando se encontraron no se acogieron en Mallorca, la Diputación no las quiso acoger. Un representante del Louvre de París vino a comprarlas y entonces D. Gabriel Llabrés consiguió que el Estado Español comprara estos bronces en el año 1894. Hubo una serie de intervenciones del Instituto de Estudios Catalanes entre 1915 y 1920, y los Toros pasaron a Barcelona. Entre 1920 y 1942 el director de las excavaciones se dedicó a hacer de anticuario, comprando todas las colecciones privadas de Mallorca, que hoy se encuentran en Barcelona, en el museo de Arqueología de Cataluña. Desde el punto de vista legal, era una compra-venta legítima, porque son colecciones privadas que se vendieron y antiguamente esto era legal, pero ahora la titularidad de los descubrimientos es pública. La Ley de la Titularidad prevé la titularidad pública y la concreta mucho. Los Toros de Costitx acabaron en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Ahora sí, conservamos un trozo de un cuerno de un Toro que nunca llegó a Madrid y se va a exponer aquí. Hacer grandes hallazgos pasa pocas veces… es el sueño de todos los arqueólogos.

Sergio García