Moisés Martín. Director de Juan Ciudad ONGD

A finales de 2006 se realizó en la Fundación Sophia la presentación de la Delegación Balear de La ONGD Juan Ciudad, acto que estuvo a cargo de su director, el Hno. Moisés Martín. La ONGD Juan Ciudad es una organización no gubernamental para el desarrollo, promovida por los Hermanos de San Juan de Dios, que enfoca su mayor esfuerzo a fortalecer el campo de la salud en los países con escasos recursos económicos. Desde su creación en 1991 viene realizando una gran labor a través de sus hospitales y centros sanitarios repartidos por los lugares más desfavorecidos del mundo, teniendo como proyectos principales la construcción y equipamiento de infraestructuras sanitarias, el desarrollo de programas de salud preventiva, la formación laboral, así como otros de índole nutricional, agrícola y educacional.

 

– ¿Qué podrías contarnos acerca de los proyectos que estáis realizando en África y América?

– En octubre estuve visitando los tres centros que tenemos en Ghana, África; dos de ellos son asistenciales (hospitales) y el otro una comunidad donde reside la curia provincial de la región. Uno de estos centros está ubicado en Asafo, en el interior del país, cerca de la selva; es un hospital de referencia para un entorno donde existe mucha población afectada por la tuberculosis y la desnutrición infantil. Creo que se está haciendo una buena labor a ese nivel; sobre todo destacaría el trabajo que se está realizando con los niños. Siempre he dicho que en África la atención al niño y a la mujer es muy importante, en los primeros porque constituyen el futuro de ese país y en el caso de la mujer, porque es en quien se descarga casi siempre el peso de muchas de las actividades que hay.

   Creo que están intentando trabajar duro allí porque es una situación complicada. Si aquí en Europa la medicina está orientándose cada vez más hacia lo privado, es decir a que la persona pague su atención, en África, por supuesto, no existe nada; allí cuando no se paga no se recibe ningún servicio, debido a que no existe ninguna cobertura social. Sin embargo, Ghana es quizá uno de los países de África que más está luchando para que el estado se involucre en las zonas rurales y selváticas donde es más complicado hacer asequible la salud.          

   Actualmente existe un proyecto pensado para mejorar la cobertura social de las enfermeras que trabajan en el hospital; se busca ofrecerles un sitio adecuado de vivienda para que puedan atender mejor su trabajo. Cuando se habla de casas de enfermeras nos imaginamos un apartamento; sin embargo, allá es un lugar donde vivirá la enfermera con toda su familia (y a veces se trata de familias extensas). Otro aspecto del proyecto se refiere a la adecuación del pabellón de mujeres que también está bastante afectado ya que, debido a la selva, hay mucha humedad y las construcciones se deterioran con rapidez.

   El otro hospital que visité se encuentra en mejores condiciones y está ubicado más cerca de la capital; es un centro hospitalario con vocación docente, pues allí mismo se forman los médicos. Al mismo tiempo hay un proyecto a medio y largo plazo, conformado por un programa docente, otro de reconstrucción (ya que el hospital tiene cincuenta años y hay que renovarlo) y por último uno de reestructuración a nivel de planta física y servicio. Dentro del programa docente, hay una fundación belga que quiere enviar algunos médicos para formar a sus colegas nativos, con miras a tener resultados en tres años, tiempo en el cual conseguirán una alta cualificación en diferentes áreas de la medicina.

   Por otra parte, en América tenemos distintas actividades. Entre ellas se encuentra la sede de San Pedro Sula, que es la última que he podido visitar. Esa ciudad es la capital industrial de Honduras y nuestra fundación inició sus trabajos allí en el año 2000. Al principio, después de visitar a la gente y conocer la situación, se puso un consultorio buscando atender las necesidades propias de la región; así fue como en un inicio se prestó ayuda a nivel de salud mental que, en este país, tiene su origen principalmente en el consumo de drogas. Este trabajo ha ido evolucionando de tal manera que no hace mucho hemos recibido una petición concreta de llevar a cabo la construcción de un centro comunitario de salud mental enfocado sobre todo al trabajo con las familias de los enfermos y el entorno de sus comunidades. Este proyecto, que tiene un coste aproximado de 1.500.000 dólares, fue presentado públicamente en el mes de septiembre con el apoyo del gobierno de Honduras; también queremos darlo a conocer en el futuro a algunos de los organismos públicos de España como el Gobierno Balear, el Vasco y a entes eclesiales como Caritas.

   En Ecuador se construyó un centro para atender a personas sin hogar, en el que también se le da atención a aquellos que han sido marginados por la sociedad. En esa actividad se han aunado muchos esfuerzos con la ayuda de las administraciones públicas locales; allí se está dando un servicio muy intenso en la realidad de la zona y respondiendo a muchas carencias y necesidades que hay. Vale la pena anotar que todos estos proyectos se llevan a cabo no sólo con el apoyo institucional, sino también con la ayuda de particulares que colaboran, en la mayoría de los casos, en calidad de socios estables.

– Háblanos un poco acerca del voluntario que tiene la opción de colaborar con vosotros.

– Una de las características de nuestra ONGD la constituye el trabajo con los voluntarios. Pensamos que sin ellos no tiene sentido una organización de cooperación internacional; sin embargo, intentamos vincular a las personas adecuadas para la labor que realizamos. Sólo enviamos treinta voluntarios al año, siempre de acuerdo a las necesidades y compromisos de los centros adonde van destinados. El proceso empieza cuando los interesados se enteran de la posibilidad de participar de nuestro trabajo y nos hacen una solicitud. Posteriormente, los currículos son estudiados por un especialista y enviados a los centros de destino, para, de esta forma, involucrarlos en el proceso de selección. Además del idioma, que es parte importantísima, se tiene muy en cuenta la formación sanitaria y social de los candidatos. Generalmente elegimos a gente vinculada a nuestra institución aquí en España, sin embargo, continuamente se presentan personas que por motu proprio quieren colaborar con nosotros en ese campo. Si bien somos una institución religiosa, nuestros voluntarios no tienen que comulgar con todas nuestras ideas, siempre y cuando exista un respeto al ideal y al modo de trabajar. De esta forma también pueden ir allí personas cuya acción responde a un criterio de servicio al hombre.

   Lo que sí es común a todos los voluntarios es la transformación que sufren durante su colaboración con los proyectos de la fundación; aquellos que van con deseo de compartir y entregar, vuelven con una postura diferente ante la vida.

– ¿Cómo fue tu experiencia en Mallorca?

– Los mallorquines son muy hospitalarios y receptivos, eso es muy importante para nosotros ya que la esencia de nuestra institución es la hospitalidad. La idea es que la organización vaya haciendo aquí su proceso poco a poco, teniendo presente que se trata de un compromiso que adquirimos con la gente que tiene menos que nosotros. Estoy seguro que Mallorca está capacitada para ese trabajo y la delegación balear hará muy buena labor aquí, con Antonia al frente.

Uno de los signos de estos tiempos es que no estamos solos y que hay que trabajar en red, es por eso que nos sentimos muy agradecidos con la Fundación Sophia por el apoyo que nos ha brindado a través de los actos que organizaron en torno a la presentación de Juan Ciudad en Mallorca. Esta cooperación nos hace recordar que somos sólo intermediarios, meros instrumentos para ayudar a los demás.   

Leticia Ortega