Entrevista a Xavi Villanueva

Eres un enamorado de la ciencia en general y de las estrellas en particular, pero tus comienzos fueron como biólogo, ¿qué te hizo elegir la biología?

Lo mismo que a muchos jóvenes de mi generación, me fascinaron los programas de Félix Rodríguez de la Fuente. Era el único programa de naturaleza, y un poco científico, en este país; de hecho creo que él fue uno de los primeros ecologistas mediáticos de España. Me llamó especialmente la atención todo lo relacionado con los animales y eso me hizo decantarme por la biología, aunque finalmente no he ejercido mucho en este campo.

¿Fue tu amor por la vida lo que te conquistó de ese otro bios más grande, el universo?

Sí. Siempre me ha gustado  mirar el cielo. Recuerdo que, cuando tenía unos diez años, vi una película que me impactó mucho: La guerra de los mundos, la versión de 1953; a  partir de ahí me empezó a enganchar todo el tema de la astronomía. Años más tarde, en una fiesta en Barcelona, llevaba una revista de astronomía americana que acababa de comprar y que dejé por ahí. Había una persona en la fiesta que la vio y dijo: «¿Quién es el friki al que le gustan estas cosas?». Entablamos conversación, resultó que esta persona hacía divulgación de la astronomía en colonias juveniles, y me ofreció la posibilidad de trabajar con chavales.

¿Te habías planteado antes la posibilidad de enseñar a jóvenes tu pasión por la astronomía?

No. De hecho yo era de los que afirmaba, cuando era estudiante, que jamás me dedicaría a la educación. Estaba convencido de que la educación tenía que ser vocacional y, en ese momento, yo no lo vivía así. Estaba estudiando la carrera, y para mí fue una decepción. De todos los profesores que tuve podría rescatar, no sé, a dos o tres. La carrera me resultó como un enorme dinosaurio difícil de mover. En tercer año de carrera empezábamos a hacer zoología, y las prácticas que yo hice fueron todas con animales disecados. Yo que venía de Félix Rodríguez de la Fuente y sus imágenes del lobo, del águila… fue un shock. Y justo entonces conocí a esta persona y empecé un nuevo camino, casi sin darme cuenta. He ido generando verdadera pasión por lo que explico, creo que eso es lo que me hace conectar con la gente y no tanto lo que yo pueda saber.

La pasión se contagia.

Yo es que creo que en cualquier área de la vida, si no tienes pasión por lo que haces, no vamos bien. Reconozco que en este sentido me siento un privilegiado, porque estoy trabajando en algo que me gusta. Ahora vengo de CaixaForum Palma, de hacer talleres de astronomía con niños de tres, cuatro y cinco años y, evidentemente, poca astronomía puedes explicarles pues a duras penas saben en qué mundo viven.

Sí, el universo ya se les queda un poco grande.

Así es, pero juegas, hablas de formas y la cara que ponen, cómo te transmiten esa ilusión… no tiene precio. Yo me siento, como he dicho, un auténtico privilegiado. Recientemente lo hablaba  con una profesora de primaria. Ellos vienen a CaixaForum, o voy yo a las escuelas, y se quedan fascinados. ¿Por qué, qué pasa? En el currículum de primaria no se enseña astronomía, que me parece una locura más de nuestra educación. ¿Cómo es posible que no se les enseñe, no se les ponga un poco en el contexto del lugar dónde viven? Claro, en el momento en que les explicas un poco, con imágenes, alucinan. Salen contentísimos.

Entonces, tú estás trabajando, en general, con niños.

Sí, la mayoría de gente con la que trabajo son niños, tanto de primaria como de secundaria. Yo me ofrezco a las escuelas a través de un programa que se llama Viu la cultura, de la Conselleria d’Educació, que es un programa que subvenciona actividades en las escuelas.

Cambiando un poco de tema, para ir adentrándonos en los misterios del universo, ¿cuál crees que es ahora el mayor enigma al que se enfrenta la ciencia?

El mayor, ahora mismo, es el de la energía oscura, sin duda.

¿Puedes darnos una definición sencilla de lo que es la energía oscura?

La energía oscura es una especie de fuerza anti-gravitatoria. La gravedad, por el contrario, lo que hace es acercar las cosas con masa, como si fuera un imán. A raíz del Big Bang, el universo se comenzó a expandir y se creía que, en determinado momento, esa expansión se pararía por la fuerza de la gravedad, como mínimo, se ralentizara. Ahora bien, lo que se ha descubierto es que la expansión no sólo no se está parando, sino que se está acelerando. Cada vez las galaxias se alejan con mayor rapidez. Eso da un escenario futuro muy oscuro, nunca mejor dicho, porque, ¿qué pasa? Dentro de unos cuantos miles de millones de años desde la tierra, si la tierra aún existiera, se vería muy poca cosa porque los objetos estarían muy lejos.

Esa es la energía oscura.

Sí, una especie de fuerza contraria a la de la gravedad. Vendría a ser una energía que llenaría todo el espacio y lo que hace es acelerar el movimiento de las galaxias, y de eso nadie sabe nada. Hay que tener en cuenta que existe un límite a nuestra observación, a partir del cual no podemos ver más, y ese límite es la edad del universo. El universo tiene catorce mil millones de años, eso quiere decir que la luz de cualquier galaxia o estrella ha tenido, cómo máximo, esa cifra de tiempo para viajar. Si existe una galaxia que está, por ejemplo, a cincuenta mil millones de años, no sabemos de su existencia porque su luz no ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros. Es decir, el universo puede ser muchísimo mayor de lo que nosotros somos capaces de percibir. De hecho, actualmente, se habla de que el universo es infinito.

¿Qué implica, exactamente, que el universo sea infinito?

Es algo que los científicos plantean, yo diría que para salir del paso. Un universo infinito implica, entre otras cosas, que haya otra tierra exactamente igual que ésta, y otras personas como nosotros que están haciendo exactamente lo mismo, pero en un lugar mucho más lejano. El infinito es eso: las cosas, las personas, se pueden repetir infinitas veces. Eso a mí no me cabe en la cabeza. Es una locura, pero una locura basada en una teoría física y matemática muy potente, muy rigurosa. La tecnología cada vez más nos está acercando a poder observar cosas mucho más lejanas, con más precisión, etc. Ya se está cambiando el concepto que tenemos de nuestro lugar en el universo. Se han observado cerca de 1500 planetas nuevos y algunos son… raros no, lo siguiente.

¿Por qué raros, siguen leyes distintas?

No, no es eso. La realidad supera la ficción. Los autores de ciencia ficción de todos los tiempos han sabido imaginar mundos increíbles, y lo que está pasando ahora es que se están encontrando esos mundos y más. Esa famosa escena de la primera película de La guerra de las galaxias, por ejemplo, en que Luke Skywalker sale de su granja y mira hacia el atardecer y ve dos soles, yo recuerdo que las teorías científicas de aquel momento explicaban que no podía ser que existiesen planetas en sistemas dobles, binarios. Y ahora eso está superadísimo.

Eso es como las grandes mentes imaginativas, como la de Julio Verne, que son capaces de ver cosas que existen o existirán, pero que todavía no se han probado.

Sí, es cierto. Yo ahora estoy leyendo una biografía de Johannes Kepler, y era una de estas mentes. Un hombre muy religioso que supo conjugar su misticismo con lo que estaba encontrando en el campo de la ciencia, que además iba en contra de lo establecido desde la época de Aristóteles. Contemporáneo a Kepler está Giordano Bruno, el cual tuvo la malísima suerte de nacer antes de tiempo, porque él es el que más se acerca y bien, a las teorías actuales de cómo funciona el universo: universo infinito, lleno de planetas, el Sol no es el centro de nada… ¿Resultado? Lo quemaron. Claro, no entendían nada, para su época estaba loco. Estaba conectadísimo, no sé con qué. Y Kepler igual, planteó las tres leyes del movimiento planetario sin observar con un telescopio y con una enfermedad llamada poliopía que es, básicamente, que de un mismo objeto tú puedes hacer varias imágenes distintas. Con lo cual él veía Venus del tamaño angular del Sol, por ejemplo. A nivel visual era imposible que Kepler pudiera hacer algo, no obstante, fue capaz de darle un vuelco a la historia de la ciencia. No sólo explicó cómo se movían los planetas, sino que puso las bases para que más tarde, Newton desarrollase su teoría de la gravedad. Yo creo que esta gente está en otra realidad y dicen «venga, vamos a bajar y a echar una mano» (risas).

Hablando de tecnología, he leído que se va a volver a poner en funcionamiento el famoso acelerador de partículas.

Colisionador LHC

Sí, se van a continuar haciendo experimentos para acercarse un poquito a las condiciones que, se supone, se dieron al principio. Yo siempre recuerdo una frase de Stephen Hawking que decía que para conseguir las condiciones reales que se cree había en el momento del Big  Bang, se tendría que construir un colisionador de partículas tan grande como el sistema solar.

Es decir, si la última vez que se puso en funcionamiento el colisionador LHC se descubrió el Bosón de Higgs, ahora se quiere dar un pasito más.

Sí, un pasito más. ¿En el fondo, qué es lo que está haciendo está gente? Están buscando el perquè de tot plegat, como se dice en catalán, el por qué de todo. Están yendo al alma de la materia.

Eso es ya filosófico puro.

Cierto. El Bosón de Higgs es una partícula que se encarga de dar masa a las partículas, por decirlo de alguna manera, de darle una forma física. Y claro, estamos tratando de saber cuáles son los entresijos de la materia, ¿por qué la materia es como es y tiene las propiedades que tiene? Y otro de los grandes misterios tiene que ver con la pregunta de por qué las partículas subatómicas tienen las características que tienen, y no tienen otras.

Podría ser un universo totalmente distinto.

Sobre esta cuestión tenemos un problema muy serio y es que, si tu coges cualquier constante de la naturaleza (nuestro universo se puede explicar con doce o quince constantes) y la varias, un poquito por encima o un poquito por debajo, el universo tal y como se conoce deja de existir. Con lo cual se concluye que vivimos en un universo cuyas leyes son muy precisas.

Eso me recuerda lo que decía el filósofo Gottfried W. Leibniz “vivimos en el mejor de los mundos posibles”.

En el fondo es así. Y un planteamiento así, ¿a qué te lleva? Si vivimos en un universo con un diseño tan perfecto, milimétrico, de reloj, eso te lleva a la idea del relojero. Para evitar esto, y para evitar una cosa que se llama principio antrópico1 , lo que se dice es que no hay un universo, hay multitud de universos y nosotros vivimos en el único posible, que es la teoría de los multiversos que está ahora muy de moda.

También leía que el conocimiento que poseemos del universo es de aproximadamente un 5%.

No llega al 5%. De la composición del universo, el 4% son los átomos que forman galaxias; un 24-25% es materia oscura, que es materia que ejerce gravitación pero no se sabe qué es porque no se ve, aunque se notan las influencias que tiene; y el 75% restante es la energía oscura. En realidad desconocemos totalmente al menos el 96% del universo que habitamos, lo cual dice mucho del lugar en el que estamos a nivel de conocimiento científico.

Te propongo hacer un ejercicio de imaginación, que pienses que sabemos cómo funciona el universo en un 20%, por ejemplo, ¿cómo crees que ese conocimiento repercutiría en el hombre? ¿Seríamos más egocéntricos de lo que somos, o seríamos más humildes?

Yo creo que el conocimiento debería generar humildad, porque, precisamente, en el momento en que sabes más cosas, eres más consciente del milagro del lugar en el que vives. Si aumenta mucho nuestro conocimiento de cómo funciona el universo y de la tecnología para llegar a ese universo…

… y el poder que eso implica…

Claro, ese mayor conocimiento podría implicar, entre otras cosas, haber podido contactar con formas de vida fuera de la tierra. Yo creo que eso sería un golpe de humildad importante. Sería una de las grandes noticias de la historia, no sólo por el hecho en sí de encontrar otras formas de vida, sino porque al fin dejas de estar solo.

Ya no eres el centro, ni el universo está hecho para ti, como una especie de campo de juegos para el hombre.

Enseñar astronomía me conecta con la humildad. Y conforme más vamos sabiendo, más impresiona, más nos damos cuenta de lo conectado que está todo, de lo entrelazados que estamos unos con otros. Esto enlaza con una teoría que hace mucho tiempo que funciona, de James Lovelock, que es la de Gaia.

Y acerca de tu motivación por la pedagogía, ¿qué es lo que te impulsa a transmitir ese amor por el universo?

Tiene que ver con todo esto que ahora hablábamos. Pienso que nos tomamos demasiado en serio. Creo que es muy importante el humor que en cierta manera, también nace del conocimiento. No sé si me explico.

Si, es una condición casi paralela.

Sí. No es que yo, de una forma consciente y calculada, vaya de alma concienciadora, pero si me preguntas qué hay detrás de todo esto sí que está la idea de «os explico lo maravilloso del lugar donde vivimos para que podamos tomar conciencia de que tenemos que cuidarlo.» En el concierto que estrenábamos hace poco, «Miradas al Universo», en el que explicábamos toda la historia del universo, una de las reflexiones que surgen es la de que estamos todos muy interrelacionados y que acabamos yendo todos a la par. Vamos todos juntos, aunque no nos lo parezca, y si algo falla se puede destruir todo. Recientemente un amigo mío me decía que una de las grandes preguntas que nos debemos hacer es «¿por qué nos merecemos el lugar donde vivimos?». Y a mí me parece una pregunta de una profundidad tremenda. Vamos a ir para adentro, vamos a ser un poco más inquisitivos con nosotros mismos; vamos a buscar en la luz y en las sombras, vamos a ver por qué estamos haciendo todo lo que estamos haciendo.

¿Se trataría de pasar de esa idea de «yo me aprovecho de mis conocimientos acerca del funcionamiento de la naturaleza» a «yo formo parte de… ¿me merezco este regalo, estoy haciendo algo en agradecimiento?»

Sí. Estamos  a punto de estrenar el espectáculo «Los planetas» que, al igual que «Miradas al Universo», está enfocado en ese sentido. Es un proyecto que queremos llevar a todos lados porque aparte de explicar cómo funciona el universo, hay toda una reflexión muy relacionada con todo lo que hemos hablado aquí.

Conociste la ciencia a través de un programa de divulgación y tú ahora te dedicas también a esa labor de difusión.

En el fondo sí. En eso no había caído nunca. Quizás tiene algo que ver. A mí me admiraba mucho la manera que tenía Félix Rodríguez de la Fuente de hacerlo, el cómo llegaba. Se ponía delante de la cámara y explicaba con auténtica pasión, a veces con imágenes y a veces a través de dibujos y, seguramente, es eso lo que a mí me quedó de este hombre.