Mª José López Grande

La profesora Mª José López Grande es Doctora en Prehistoria y Arqueología por la Universidad Autónoma de Madrid, universidad en la que ejerce la docencia desde 1995. Su nombre se encuentra en la lista de los egiptólogos más renombrados de España, destacando muy especialmente en la investigación de campo y en la enseñanza. A través de esta entrevista nos acerca al desarrollo académico que está teniendo la Egiptología en España.

 

– ¿Cómo está la Egiptología en la universidad española en estos momentos?

– Ahora mismo parece que vivimos un momento importante, porque se están impartiendo unas asignaturas que desde hace mucho tiempo formaban parte del programa académico de Historia, algunas incluso de carácter troncal, pero que ahora mismo están empezando a ser impartidas por especialistas, pues son enseñanzas en las que no sólo se dan los temarios de forma descriptiva, sino que se enseña cómo se hace esa investigación y se ayuda al alumno a comprender el valor de la investigación egiptológica, cómo se hace in situ. Además, están ofreciendo cursos de doctorado. Dentro de los programas de Prehistoria de la Arqueología, por ejemplo, están los cursos específicos que tienen valor como créditos de doctorado, porque están en sus programas y cursos, y tienen validez para los estudios de tercer ciclo, como los cursos de verano que en mi Universidad se vienen realizando desde hace cinco veranos, con mucho éxito, por cierto; son monográficos sobre temas de Egiptología. En ese sentido sí que es verdad que los profesores, tanto en la Universidad de Sevilla como en Madrid y Barcelona, siendo especialistas, están impartiendo una docencia de mucha calidad en este ámbito que es el antiguo Egipto. Y además sabemos que hay un interés por parte del Ministerio de fomentar un tercer ciclo de Egiptología, creando un Master de Egiptología y reglando de alguna manera esos estudios, pues parece ser que dentro de lo que es la nueva forma que va a adquirir la Universidad con el «Plan Bolonia» en el conjunto de Europa -que consiste en hacer un campus europeo único para todas las Universidades y Facultades de Europa-, España, lógicamente, quiere crear unos planes que sean de interés, de calidad, que llamen la atención de potenciales alumnos. En ese sentido, me parece que estamos en un momento muy bueno y seguirá -yo soy muy optimista- esto irá hacia adelante porque hay muchísimo interés, tanto en el ámbito de la Universidad como en el de la sociedad en general. La Universidad no está sólo para el medio universitario, la Universidad pertenece a la sociedad y yo creo que en este sentido podemos estar contentos de que esto va bien.

– Eres una de las egiptólogas que yo conozco que mejor armoniza la parte académica con la parte divulgativa ¿Esto es fruto de una estrategia o es algo premeditado?

– No, yo creo que tiene mucho que ver con mi forma de ser. Me gusta mucho enseñar, y me gusta enseñar más allá del aula. Creo que lo que yo puedo enseñar es muy bonito, disfruto mucho con ello y no me cuesta ningún trabajo hacerlo en otros foros cuando la gente lo reclama y lo disfruta.

– Háblanos de los cursos de verano, porque para las personas que no tenemos la opción de tener una Universidad cerca donde se trabaje esto, el poder ir de vez en cuando es realmente atractivo.

– Están los cursos de verano e incluso los de doctorado. Los cursos de doctorado se hacen también abiertos; es decir, mis cursos de doctorado están dentro del programa de Historia de la Arqueología de la Universidad, por lo tanto, los alumnos que están haciendo ese ciclo académico pueden matricularse como parte de su currículum. Pero ese curso de doctorado además se imparte no sólo en la Universidad, sino que algunas lecciones se imparten en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, porque los hago en colaboración con José Manuel Galán, que es investigador de dicho Consejo; lo hacemos de tal forma que en esos cursos se pueden matricular también todas las personas que quieran seguirlos sin ningún requisito académico, personas que pueden tener licenciaturas en otras disciplinas, o no tener ninguna licenciatura siquiera, pero están interesados, y si son capaces de aguantarnos (se ríe) pues bienvenidos. Yo soy de la opinión de que, en la medida de lo posible, esta enseñanza tiene que ser universal, tiene que ir más allá de la propia Universidad.

– ¿Cómo se entera uno de todas esas opciones? Te lo pregunto porque hay muy gente que no sabe exactamente a dónde dirigirse.

– Ahora con internet todo es más fácil. Esa información acerca de los cursos de doctorado, por ejemplo, aparece en la página web de la Universidad. En el programa vienen las condiciones y los requisitos que cada uno de estos cursos conlleva, y en el mío pone que es abierto, que no hay límite de plazas… El curso de verano también se anuncia, y puede apuntarse cualquiera que llegue a tiempo de matricularse; en este caso las plazas son reducidas, porque hay mucha demanda y depende exclusivamente de las posibilidades de la propia residencia de donde se imparten los cursos; son aproximadamente 80 plazas.

– Entonces no es que sea una cosa oficial, sino que eres tú y tu forma de ser; tú eres la que propone abrir todas estas posibilidades…

– Y muchas veces soy yo la que propone los programas; por ejemplo, tienen ganas de hacer un curso que sea bonito, y yo les digo ¿por qué no hablamos de la historia de los grandes Museos y de sus colecciones de arte antiguo? Y les encanta. Muchas veces en el Museo de Ibiza me preguntan si puedo ir una semana a dar un curso sobre algo que sea interesante; yo les propongo el programa, porque la experiencia que has adquirido dando estas conferencias o estos cursos, te hacen ver qué temas le interesan a la sociedad.

– En estos momentos estás dirigiendo muchas tesis.

– Estoy dirigiendo cinco tesis; es mucho trabajo, porque tienes que estar con cinco personas trabajando en temas distintos, de los que te sientes responsable; tienes que estar enseñándoles estrategias, técnicas, corrigiéndoles su forma de redactar… Porque el alumno, cuando acaba la carrera, todavía necesita mucha andadura hasta que hace las cosas por lo menos como a ti te parece bien, y en esa fase te ves muy involucrado.

– ¿La Egiptología empieza a estar considerada en España?

– Yo pienso que sí, porque somos ya unos cuantos los jóvenes egiptólogos que hemos estado en los últimos congresos internacionales; que estamos trabajando en excavaciones y llevando a cabo el trabajo de campo en Egipto, con unos resultados realmente sorprendentes. Asimismo, estamos dando mucha información sobre ese trabajo de campo. En el caso concreto de nuestra expedición de Dra Abu el-Naga, tenemos una página web con el diario de la excavación; a medida que avanzamos en la excavación, los datos van apareciendo en el diario de la página web, y eso nos lleva mucho trabajo allí, porque la informática en Egipto no siempre funciona. Pero no nos importa hacer el esfuerzo, porque hay un seguimiento riquísimo y la gente nos manda e-mail dándonos ánimos; es un contacto muy bonito con gente que ni conoces y que sabes que te sigue y que están disfrutando muchísimo de ver cómo estamos haciendo ese trabajo de investigación; además es un yacimiento riquísimo y está aportando datos muy interesantes que siempre te gustan; es lo más importante de la excavación, y sin duda cuando encuentras algo que tiene un texto jeroglífico y lo puedes leer, y lo pones en relación con otra cosa… es fascinante.

– ¿Cuánto tiempo lleva la excavación?

– Este año va a ser la tercera campaña, o sea, que tampoco llevamos mucho tiempo, lo que ocurre es que es terreno muy fértil arqueológicamente hablando.

– Y el equipo ¿por quién está compuesto?

– El equipo está dirigido por Jose Manuel Galán, que es investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y un número elevado de personas que formamos parte de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Universidad de Alcalá de Henares, de la Universidad de Salamanca, de Sevilla y de Valencia, o sea, que estamos muy distribuidos. Hay también en el equipo dos personas del Museo de Ciencias Naturales, van a ir este año para hacer el estudio de la microfauna que hemos podido capturar y constatar que existe en la tumba para ver si hay que eliminarla o no hay que eliminarla; hay también un geólogo… en fin, que tenemos un equipo multidisciplinario que tiene además procedencia de instituciones muy distintas, y eso está muy bien. El único problema que se nos ha planteado con las distintas procedencias fue cuando quisimos hacer una tortilla de patatas y las tradiciones culinarias de Salamanca, Sevilla, Madrid, etc., no coincidían en absoluto, pero aparte de esos dilemas no ha habido ninguno más.

– ¿Cómo comenzó el proyecto de la excavación?

– Comenzó con muchas ganas de investigar en Egipto por parte de José Manuel Galán, sobre todo; tuvo una gran intuición al pensar que era muy interesante investigar en un lugar tan concreto como Tebas, que eso a cualquier egiptólogo le parece interesante, y en un periodo de tiempo concreto, en etapas tempranas del Reino Nuevo. Fue a Egipto y revisando los lugares, el señor Viali le indicó esa tumba, que era una de las que a José Manuel le parecían interesantes. Comentó que podría intentarse el conseguir los permisos y así empezó la cosa, sin saber muy bien en qué iba a acabar y siendo un poco pretenciosos. A partir de allí se planteó un proyecto que fue bien recibido por Telefónica móviles, que es quien lo financia, con una pequeña colaboración de la Sociedad Española de Egiptología. Desde la primera campaña se vio que aquello era muy importante, que había muchísimo trabajo que hacer, y que desde luego valía la pena todo el esfuerzo.

¿Estáis contentos con lo que estáis descubriendo? ¿Os lo esperabais?

– En Egipto siempre te esperas que aparezcan cosas, porque los que hemos excavado previamente allí sabemos que es un terreno muy fértil, y en un ambiente de necrópolis como es el Occidente de Luxor sabes que cosas vas a tener, lo que ocurre es que tampoco te puedes imaginar que vas a encontrar unos textos muy significativos, una serie de datos realmente importantes… Por lo tanto, vinimos asombrados.

– Dinos algo para finalizar, algo que quieras destacar.

– Me parece muy importante que la Egiptología esté viviendo un momento tan bonito en España, porque se está empezando a configurar como una disciplina dentro de la Universidad y es fascinante. Pero en ello ha tenido mucha importancia la iniciativa privada, porque muchas de las cosas que hasta ahora se han podido hacer en Egiptología y en las últimas investigaciones, incluso como el trabajo que yo he podido hacer sobre las diosas aladas, etc., se han hecho gracias a la iniciativa privada y eso es destacable. Incluso los cursos de verano que he organizado en la Universidad; de acuerdo que se han organizado en la Universidad, pero todos ellos requieren una financiación externa con la que siempre he podido contar gracias a la iniciativa privada. Las fundaciones, las asociaciones y todo lo que es la sociedad que reclama ese tipo de cosas y ese tipo de estudios, ha sido un elemento fundamental para que esto haya tomado tal significación en nuestra sociedad, que ahora ya la Universidad se plantee poderlo reglar como estudios universitarios. La propia excavación de Dra Abu el-Naga está financiada por capital privado de Telefónica móviles, o los trabajos de la Fundación Clos; esto hay que destacarlo, porque en la base de lo que pueda llegar a ser la Egiptología dentro de la Universidad o de las Instituciones Académicas Estatales, los primeros pasos o pasos muy significativos (no los primeros porque habría que tener en cuenta la incorporación de España a la campaña de la UNESCO y a las excavaciones en Acleópolis que son desde los años 60 importantes), son una reactivación y una confirmación de la importancia de la Egiptología en España; esto se ha dado gracias a la iniciativa privada y eso habrá que reconocerlo siempre.

Daniel Capllonch