Ricardo Agurcia

Arqueólogo, co-director del Proyecto Arqueológico de Copán y descubridor del Templo Rosalila

Ricado Agurcia es uno de los arqueólogos más prestigiosos en el estudio de los mayas por su reconocida trayectoria y su investigación de las formidables ruinas de Copán en Honduras, donde él mismo descubrió el famoso templo Rosalila. Durante su estancia en Mallorca como profesor invitado para las conferencias y seminarios organizados por la Fundación Sophia, en el marco del ciclo «La Cultura Maya», comparte con El Mundo de Sophia algunos de sus logros, sus proyectos y sus aspiraciones en torno al amor de su vida: Copán.

– Llevas nada menos que 25 años de dedicación a la arqueología ¿Cómo iniciaste tu relación con esta ciencia?

– Salió de mis estudios de antropología, que es un campo mucho más amplio en América que en Europa. Allá la antropología, por tradición, está mucho más relacionada con la cultura indígena viva, porque tenemos por todos lados a los indígenas viviendo a nuestro alrededor. La herencia de su cultura, tanto en aspectos arqueológicos como culturales está muy presente, muy viva. Por eso, en la escuela americana, la antropología forma parte siempre de la arqueología, cosa que no sucede en el viejo mundo, donde es una carrera totalmente separada. Nosotros asociamos los vestigios arqueológicos que encontramos con culturas que tienen descendientes todavía y que están alrededor nuestro. Por eso es necesario también estudiar las culturas indígenas contemporáneas. La parte de antropología social está muy vinculada a mis trabajos de arqueología. Mis estudios eran de antropología general, en casos muy particulares lo que es antropología física, un estudio del hombre como ser físico, valga la redundancia, aparte de biología, evolución del hombre, etc. Y de ahí me fui desprendiendo más a lo que es la arqueología, el trabajo de campo… Me gusta muchísimo, me gusta el estilo de vida que acompaña al estar en zonas rurales, en áreas muy expuestas al medio ambiente.

– Esta labor de arqueología es muy importante porque es el primer eslabón que nos está dando pruebas y nos está aportando la información necesaria para redescubrir nuestro pasado. Pero en Honduras, por ejemplo ¿qué valor se está dando a esta labor y qué significado tiene el formidable enclave de Copán en el país?

– Eso depende de a quien le pregunte uno ¿no? Están los que lo ven como algo muy importante, hasta otros que piensan que es perder el tiempo. Copán tiene un significado enorme a muchos diferentes niveles, no digamos a nivel intelectual. No cabe duda de que Copán está ubicada entre las principales zonas arqueológicas del mundo maya, tanto en los términos de la investigación que realizamos como en la cantidad de datos e información que extraemos y en la posibilidad de interpretación de los mismos. Copán ha sido analizada casi como un estudio médico, por ejemplo, las radiografías de rayos X que hemos sacado de Copán no las tiene nadie más en el mundo maya. Sucede lo mismo cuando lo miramos en cantidades de años, cantidades de horas, cantidades de esfuerzo y cantidades de resultados reflejados en bases de datos de enorme extensión. Desde otro punto de vista está la parte de la identidad nacional: Copán es el símbolo de una gran civilización en un país que hoy en día es parte del tercer mundo. Y en Copán encontramos un símbolo de altura, un símbolo de valores extraordinarios en términos de civilización, de ciencia, de desarrollo, de escritura, de economía, todo lo que podamos pensar. Otro aspecto a añadir es la fuente de desarrollo socioeconómico. Copán es el principal sitio de visitación turística en Honduras, recibe más de 130.000 visitantes al año y eso genera una economía a enorme escala; básicamente, todo lo que es el pueblo actual de Copán de eso vive y sobrevive. Incluso para el país significa una enorme fuente de ingresos económicos.

– Nos han comentado que en la arqueología americana un factor muy importante son esos vestigios vivos de pueblos desaparecidos ¿Cómo hacéis, al tener una escena arqueológica y restos vivos con tradiciones antiguas, para casar las dos cosas y sacar una hipótesis o conclusión que lleve a pensar que ese rito que aún se hace puede estar relacionado con lo que nos cuenta el vestigio del pasado?

– En arqueología, por la formación que tenemos, tratamos de ser bastante rigurosos en nuestros procedimientos. Para hacer interpretaciones de ese tipo normalmente exigimos una serie de parámetros para poner en contexto los vestigios a los que estamos haciendo referencia, ya sean los vestigios actuales o los vestigios antiguos. Lo que estamos estudiando en el caso de las culturas vivientes, son los patrones de comportamiento que conllevan dejar un tipo de vestigio arqueológico, pues hay muchas maneras diferentes de producir los mismos resultados en el tema de los vestigios arqueológicos. Se puede llegar a una posible explicación del contexto arqueológico que estamos estudiando gracias al comportamiento de estas gentes. Por ejemplo, viendo las flores en uso en el templo de Santo Tomás, lo que se desprende es si lo mismo estaban haciendo los Mayas, ¿cómo puedo comprobarlo yo en el campo para verificar datos? Y de ahí surge la idea de hacer la investigación de los vestigios de polen que estaban dentro de las habitaciones de Rosalila. La idea es buscar líneas de evidencia que sean comprobables y tomar de ahí la verificación de muchas hipótesis y convertirlas en tesis.

– Las tesis que se han acumulado hasta ahora ¿se han mantenido o han tenido que ser rectificadas?

– Algunas han sido canceladas en base a nuevos puntos de información. Según va avanzando la ciencia, se van desprendiendo toda una serie de nuevas técnicas de las cuales podemos llegar a obtener información mucho más detallada, más precisa de la que estuvo al alcance de los investigadores anteriores. Lo mismo sucederá en el futuro, es lo bueno de mi trabajo, que todo lo que voy diciendo lo voy documentando y esa evidencia queda presentada de manera visual, escrita o en fotografías, incluso en vídeo. Esto permitirá que en el futuro otros investigadores tengan ocasión de reevaluar mis hipótesis y mis bases de datos con la mayor facilidad posible.

– Estas hipótesis ¿dónde son presentadas?

– En publicaciones, en conferencias, en centros de estudio donde hay seminarios de discusión, donde presentamos la información y se presta al debate. La manera más formal es a través de las publicaciones y entonces los otros colegas pueden ver la información que uno presenta y discutirla o criticarla… o destrozarla.

– ¿En qué consiste la labor que está realizando la Asociación Copán? 

– La Asociación Copán es una asociación sin fines de lucro y su radio de acción es la investigación, protección y divulgación del patrimonio cultural y natural de Honduras, o sea, que trabaja en una serie de campos diferentes. De parte de la investigación ha apoyado enormemente los trabajos que he realizado yo y muchos de mis colegas en Copán. En lo que se refiere a la conservación, igualmente se han realizado proyectos muy grandes de conservación de monumentos mayas, aunque principalmente de Copán. En cuanto a divulgación hemos creado vínculos con las publicaciones que estamos haciendo, conferencias de mucho éxito e incluso el diseño y construcción del Museo de Esculturas de Copán entra en el programa de divulgación que estamos haciendo para dar a conocer nuestras antiguas civilizaciones. También hemos realizado consultorías, muchas de ellas a nivel internacional, incluyendo la UNESCO y organizaciones especializadas, como la Fundación Sophia, que ha dedicado este ciclo intensivo a Copán. Me ha tocado trabajar mucho con la National Geographic Society de Washington, con el Centro de Estudios Maya y con la Universidad de Pensilvania, entre muchos otros de igual relevancia. La idea es poder compartir bonitas experiencias en el desarrollo de esta labor, que han sido muy, muy sensacionales y de enorme impacto. Por eso a muchos otros centros les interesa saber qué es y cómo hacemos las cosas en Copán, para poder copiarlas o aprender de ellas. A nivel general, también tenemos un programa de formación de hondureños que es muy importante… ¡de las cosas más importantes para nosotros! pues es dar a conocer a los hondureños lo que es su propio patrimonio cultural. Son las raíces del árbol ¿no? Y el árbol que no tiene raíces se cae con el primer viento. Y también eso ha sido motivación para el diseño y la construcción del museo escolar que tenemos en Copán, porque no olvidemos que hay que empezar llegándole a la gente a una temprana edad y lo estamos haciendo a través del colegio, que se va a ampliar ahora con una serie de publicaciones para maestros que va a permitir tener al alcance, de manera sencilla, no muy complicada, la información actualizada sobre los trabajos arqueológicos en Copán. Asimismo, estamos haciendo gestiones de incorporación de todo lo que es la parte de la Naturaleza. Lo poco que queda del bosque en el valle de Copán está rodeando la zona arqueológica. También sabemos que ha sido la explosión de los recursos ambientales la que ha conllevado el desastre cultural de la zona arqueológica y que es un mensaje muy importante. Por eso parte de nuestra misión es ver todo el elemento ambiental del sitio y sus alrededores. Estamos involucrados en un programa de reforestación desde hace ya cinco años y nos estamos involucrando mucho también  con las comunidades indígenas contemporáneas en el valle de Copán, tanto para prepararles a ellos para el proceso de desarrollo turístico, como para controlar los recursos ambientales del valle. Nos damos cuenta de que vamos a un paso vertiginoso para destruir todos los recursos nuevamente y que si no hacemos grandes esfuerzos por empezar a darle importancia vamos a terminar destruyéndonos a nosotros mismos otra vez.

– Por eso estás trabajando conjuntamente con el Instituto Hondureño de Medio Ambiente y con el Ministerio de Turismo, porque por una parte estás intentando atraer más turismo, pero por otra procuras que haya un equilibrio para que no se desgaste y para que no suceda lo que tenemos en Mallorca, que el «boom» fue tal que se construyó donde no se debía haber construido.

– Sí, en todos esos aspectos estamos trabajando. Yo soy asesor de la Ministra de Cultura y también del Ministro de Turismo. Son ellos los que me impulsan a ser embajador de la cultura por el país a través de mis descubrimientos y de conferencias, como las que hemos brindado aquí estos días en la Fundación Sophia. Incluso estoy en comunicación muy constante con el Ministro de Turismo para discutir temas de carácter cultural o turístico, por ejemplo en términos de la visitación turística a Copán: cómo manejarla, qué capacidades son aceptables, cómo desarrollar el turismo en el sitio… porque sabemos que el turismo es destructivo, pero si es dirigido uno puede minimizar el impacto, o como dicen en los E.E.U.U. «suavizar la huella del visitante», para que no dañe tanto. Eso requiere planificación, ordenamiento, señalización, guías humanos que ayuden y orienten… Por ejemplo, la discusión que tenemos ahora es sobre si se debe permitir que se realicen actos culturales en la zona arqueológica: conciertos de música clásica, ópera… Este trabajo requiere una colaboración de muchas partes y diferentes intereses, para llegar a definir una política del uso del sitio arqueológico. En la parte cultural, el interés principal de la Ministra de Cultura es la protección del patrimonio de nuestro país y su proyección a nivel internacional.

– Visto todo esto ¿cómo ves el futuro, no sólo para Copán sino también para la cultura maya en general, pues cada vez despierta más interés?

– Siento que Copán ha sido una gran experiencia, viéndola a largo plazo, viéndola a través de los veinticinco años que llevo trabajando allí. Copán ha sido un enorme éxito. Honduras ha sabido, creo, hacer su trabajo bien hecho en el término de la zona arqueológica. Cuando comparo con tantos otros sitios que he visitado dentro del mundo Maya veo cuánto menos daño tenemos nosotros, cuánto mejor está nuestra infraestructura, cuánto mejor está la planificación de senderos… Entonces me siento muy contento, yo creo que en la parte científica hemos hecho un trabajo bastante bueno, también tenemos muy buenos asesores, y todo esto me hace sentir que las cosas marchan, que este gobierno particular tienen un interés extraordinario en lo que es el cuidado y desarrollo de este recurso, tanto es así que estamos empezando un proyecto para otros cuatro sitios arqueológicos. El presidente mismo demostró su interés por la importancia de este sitio, ya que su primer acto público, la toma de posesión del cargo, fue en Copán, y eso creo que para nosotros es un excelente punto de partida.

– Antes de despedirte, cuéntanos tus impresiones sobre Mallorca.

– Es un lugar muy bonito. Hemos pasado ya unos días y es una isla relativamente pequeña, pero que encierra una enorme diversidad de bellezas: tiene una escenografía espectacular, un clima muy agradable y la gente más agradable todavía. Ha sido una experiencia muy especial para mí.

– ¿Un pensamiento final, un mensaje para Europa como representante de ese mundo maya que se abre ante nosotros?

– Que vengan a visitar nos (sonríe). Copán tiene, como Mallorca, un saborcito especial.

Sergio García