Biorritmos

El ser humano siempre ha querido desvelar las misteriosas leyes de la Naturaleza que rigen la armonía de la vida. De su continuo estudio a lo largo del tiempo, podríamos resumir en tres grandes grupos las que más nos afectan directamente: en primer lugar se encuentran las influencias cósmicas (desde las partículas de energía con que es atravesado nuestro planeta, hasta la influencia de los astros). En segundo lugar, el hábitat y las circunstancias que nos envuelven, cuyas características marcan nuestra vida; por ejemplo, no es lo mismo vivir en una gran urbe que en pleno campo. A nivel electromagnético hay polaridades positivas y negativas que nos influyen intensamente, pues las energías telúricas conforman una red sobre la tierra de puntos benéficos o negativos para el hombre; una aplicación práctica de esto sería el Feng Shui, que adapta el conocimiento de estas energías a la construcción de hábitats que permiten beneficiarse de ellas. Y por último estarían los biorritmos, encargados de regular el ciclo de energías internas en el ser humano.

      ¿Qué son los biorritmos? Se trata de un conocimiento totalmente extendido en Oriente, especialmente en Japón, y su practicidad está adaptada a múltiples facetas de la vida, como veremos más adelante. Para comprender el concepto general de lo que son los biorritmos, debemos tener en cuenta que el ser humano está conformado por diferentes aspectos o planos como son el cuerpo físico, la energía que le da la vida, el elemento emocional y el plano mental.

      Según la teoría de los biorritmos, la energía no fluye siempre con la misma intensidad, sino que va regulándose en base a una serie de ciclos. Hay un ciclo energético que regula la energía en el cuerpo físico con una duración de veintitrés días, un ciclo emocional que rige la energía que regula nuestra capacidad en dicho aspecto que es de veintiocho días (como el ciclo lunar), y finalmente un ciclo mental de treinta y tres días que rige la energía utilizada por nuestra mente.

      Los tres primeros ciclos se dividen en dos mitades exactas: en la primera mitad, la energía está en pasivo o receptivo, es decir, estamos recargando nuestra energía aplicada a cada plano, que tendremos activada y en plena expansión en la segunda mitad del ciclo. Dicha energía se irá consumiendo hasta volver a reiniciar el ciclo vital en la fase receptiva de nuevo.

      Todos podemos reconocer en nuestra vida cotidiana momentos en los que estamos más agotados sin explicación aparente, o momentos en los que rebosamos vitalidad física; otras veces podemos estar ensoñadores, abstraídos y muy sensibles a los sentimientos; o por el contrario, podemos sentirnos indiferentes y fríos a nivel emocional. ¿Y cuántas veces nos sentimos inspirados, incluso brillantes, con ideas que fluyen, y otras, en cambio, nos notamos espesos y nos cuesta mucho pensar? Todo ello tiene una explicación según la fase del biorritmo en que nos hallemos. Los biorritmos son ciclos fijos que se inician en la «hora cero» de nuestro nacimiento y son de igual duración para todos los seres humanos (esta rigidez en la inexorabilidad de las cifras ha contado con grandes oponentes, pero tal vez se debe a una mala interpretación del funcionamiento de los biorritmos). El «estar en ciclo positivo o negativo» no nos cambiará la vida, simplemente nos puede servir de aliado ante las acciones del día a día que tengamos que enfrentar, pero no tiene nada que ver con la fatalidad o el destino. Al observar que tenemos una fase negativa, no tenemos que creer que nos irá mal en el plano en cuestión. De la misma forma que estamos acostumbrados a dormir de noche (fase pasiva en la que nos regeneramos después de la fase activa del día), si queremos podemos permanecer estudiando o trabajando toda la noche, pero es evidente que supone un sobreesfuerzo que nos cansa más que la actividad diurna.

      Es así que la aplicación del conocimiento de estos ciclos consistiría en agrupar, en la medida que nuestra agenda nos lo permita, los esfuerzos físicos, emocionales y mentales durante la fase de energía positiva, y estar preparados en la fase negativa para volver a recargarnos. Si durante la fase activa no usamos esta energía, se provoca una alteración de nuestro ritmo vital, de la misma manera que cuando vamos a dormir sin haber hecho nada durante el día, nos resulta muy difícil conciliar el sueño, pues no estamos cansados. Igual ocurre con la respiración: si no vaciamos nuestros pulmones antes de volver a inhalar aire, se crean problemas de salud, y a la larga, el organismo por entero se siente afectado.

      Según la tipología de persona que seamos, notaremos más o menos estos ciclos; hay personas que son muy emotivas y, en consecuencia, las emociones dirigen su vida en gran medida; en cambio, hay otras más mentales que acostumbran a racionalizarlo todo sin teñirlo de emociones. Por último, existe un tercer grupo que son muy sensibles a las alteraciones físicas de toda índole. Cada una de estas tipologías, evidentemente, estará más afectada por los ciclos biorrítmicos del plano que marca su personalidad.

 Características de cada ciclo

– Ciclo físico: rige el esfuerzo físico y está relacionado con la salud y las enfermedades. Durante la fase negativa es cuando el cuerpo aprovecharía más el estar en un balneario, un masaje o un día en la montaña respirando aire puro. En cambio, durante la fase positiva es el momento de mayor rendimiento para el deporte. Es sabido que en las competiciones deportivas de todo tipo, los participantes ponen especial cuidado en averiguar tanto los propios biorritmos como los de sus adversarios, para conocer cierta ventaja o desventaja que pueda existir para unos y otros.

      Otro aspecto práctico hace referencia a las interveciones quirúrgicas; es totalmente recomendable elegir para ellas una fecha con biorritmo físico positivo, porque el cuerpo puede reestablecerse mucho mejor y más rápido al estar en plenitud de energía. Hay estadísticas que avalan este hecho a la hora de detener hemorragias o cicatrizar heridas en extracciones dentales, por poner un ejemplo cotidiano. Por último, como dato anecdótico, las dietas de adelgazamiento pierden efectividad al realizarse con un biorritmo negativo, debido a que el cuerpo aprovecha estos días para absorber al máximo lo que consume.

– Ciclo emocional: rige el mundo emocional y regula las relaciones humanas. Durante la fase negativa se depende más de decisiones ajenas y se busca mayor apoyo en los demás; a su vez, se es más susceptible y dependiente de las circunstancias. En resumen: se es más vulnerable, mientras que en la fase positiva hay mucho más poder de decisión y se trabaja muy bien en equipo; se derrocha más ánimo y entusiasmo.

– Ciclo mental: rige el mundo racional, la labor intelectual y la vivacidad mental. Cuando se está en fase negativa, hay dificultades para pensar con claridad, y cuesta mucho más la concentración y el sacar adelante trabajos intelectuales. En cambio, en la fase positiva, las ideas fluyen y se está brillante en todo lo relacionado con la razón y las cuestiones mentales. Una aplicación práctica se da en el mundo empresarial de las grandes multinacionales: es sabido que las fechas de nacimiento de los grandes directivos se mantienen en la más estricta confidencialidad, por cuestiones obvias; por ejemplo, con el ciclo físico negativo y el intelectual positivo se toman muy buenas decisiones, y al revés, con el ciclo físico positivo y el mental negativo, se toman decisiones precipitadas que luego provocan el arrepentimiento. Como vemos, no es aleatoria la fecha de una reunión importante.

      Un último aspecto a tener en cuenta dentro de la alternancia de fases positivas y negativas es el día exacto en que se pasa de una fase a otra, al que se denomina «día crítico». Cuando pasamos de fase positiva a fase negativa se calculan mal las fuerzas que hemos desarrollado en la parte activa, mientras que de fase negativa a fase positiva se suelen agudizar los síntomas de resfriados o enfermedades varias. No cabe duda de que es un día delicado donde, si uno no está atento, hay más propensión a lesiones corporales, a discusiones o decisiones irracionales en el plano emocional y despistes y olvidos en el plano mental. Son días en donde se recomienda no hacer nada diferente de lo habitual en la medida que se pueda. Cuando hay una coincidencia de días críticos dobles o triples, se suman los riesgos.

 Aplicaciones

      Importantes empresas norteamericanas, japonesas, alemanas, suizas, etc. se cuentan entre las que aplican los biorritmos a sus empleados de cara a realizar los turnos laborales. Estadísticas de compañías aéreas han reducido sus accidentes por seleccionar el equipo de cabina en sus días más óptimos para la labor. Hay una compañía de taxis en Japón que en los días críticos da a los taxistas una caja de bombones vacía que rellena al final del día si no ha sucedido ningún siniestro. Los índices de suicidio tienen un alto porcentaje de días críticos que llevan a la fatal decisión… Los ejemplos son innumerables, ya que se podría seguir en un sinfín de profesiones y estadísticas, pero estas cifras no deben provocar una visión poco objetiva de la realidad de los biorritmos.

      Todos estos datos mueven a la reflexión y a extraer una serie de conclusiones que nos pueden ayudar a conocernos mejor. A menudo el ser humano se ve sometido a estados de conciencia mentales y emocionales con los que se identifica en demasía y, en consecuencia, proyecta sobre su ser por entero. A veces nos encontramos mal y no sabemos identificar la causa, y lo que hay que saber es que muchos momentos de agobio o desconcierto devienen no de la realidad que vivimos, sino de la fase de energía en la que estamos para afrontar estas circunstancias. Otras veces vemos las cosas teñidas por nuestra subjetividad, escondiendo una realidad que, tarde o temprano, aparecerá y juzgará si el entusiasmo o el desánimo estaba justificado o no.

      Otra idea a tener en cuenta hace referencia a la conquista del «centro», a la búsqueda del equilibrio. Éste no se debe alterar por los ciclos, simplemente, en fases negativas se tendrá que revestir de la voluntad para alcanzar sus propósitos y cuando esté en fase positiva se observará que hay más fluidez en la consecución de mantener nuestra armonía interior y lograr objetivos que nos hayamos propuesto. Pero en ningún caso se debe justificar la debilidad de carácter, los propios errores y la dependencia excesiva de lo externo, a los biorritmos; todos tenemos las herramientas internas necesarias para no dejarnos llevar por las circunstancias de la vida, unos las usan y otros no… es como dejarse a merced de las olas sin rumbo fijo o llevar el timón de nuestro propio navío.

      Es importante aclarar que el tener un biorritmo positivo o negativo en cualquier plano, si no va acompañado de una acción que nos llene y nos permita realizarnos en todos los aspectos de nuestra vida, no sirve para mucho, pues sería como tener un coche con el depósito lleno pero estacionado, sin usar.

      A modo de conclusión, no se puede olvidar jamás que el biorritmo señala el momento idóneo para actuar; el cómo actuar, depende enteramente de nuestra elección. Los biorritmos condicionan, pero no determinan.

Catalina Simonet