El humor ético

Los niños son el ejemplo vivo del entusiasmo por lo nuevo, todo les hace gracia y les divierte. ¿Podemos decir que al hacernos personas adultas olvidamos el aspecto divertido de la vida convirtiéndonos en sensatos, pero quizás un poco aburridos?

El humor es una virtud que debería acompañarnos toda la vida porque nos hace disfrutar más de las cosas, fomenta un mayor bienestar y crecimiento hacia una mayor humanidad y plenitud. En las tradiciones budistas e hinduistas, el sentido del humor positivo es el resultado de un elevado nivel de sabiduría y madurez emocional.

A nivel de la vida diaria, el humor no sólo es divertido, sino que nos hace bien. Puede ayudarnos a manejar un conflicto, subir la moral y construir equipos más equilibrados.

La cohesión que aporta una persona con buen sentido del humor se ha tenido en cuenta incluso en la NASA, donde se trabaja con un alto nivel de estrés, reservándole un lugar en la tripulación en el camino hacia una nueva aventura estelar.

El humor supone una actividad de la inteligencia, una exploración del mundo exterior exagerando o creando nuevas e ingeniosas combinaciones capaces de sorprender y de arrancar la carcajada.

En general, el humor nos permite darle la vuelta a las situaciones y superar circunstancias difíciles; pero requiere mucha espontaneidad, creatividad y un gran sentido de libertad.

Entre todos sus beneficios, hay algo de cierto en que la risa aumenta la esperanza de vida. Todos empezamos a reír desde que somos bebés (alrededor de los cuatro meses), antes de aprender a hablar nuestra lengua materna. Pero es algo más que una herramienta de comunicación. Reír es un ejercicio para el corazón y la mente ya que nos libera del estrés, la angustia y la ira. Cada vez que reímos a carcajadas ayudamos a reducir la glucosa en sangre y disminuimos el colesterol, aumentando el ritmo cardiaco como si hiciéramos un ejercicio aeróbico. Nos hacemos más fuertes contra las enfermedades gracias a que liberamos endorfinas creando una sensación de bienestar general que puede incluso aliviar el dolor físico.

También el sentido del humor es una poderosa herramienta de seducción. Las mujeres admiran esta cualidad en el sexo masculino porque les transmiten seguridad. Hacer reír es una forma de esparcir felicidad y mientras que el cuerpo y la mente se relajan, se refleja sobre todo en el rostro con una expresión que se hace más luminosa y natural.

El humor tiene el poder de crear seguridad en nosotros mismos, aumentando la capacidad de relacionarnos con los demás y crear vínculos. Por ejemplo, escuchar un chiste gracioso nos produce más gracia cuando estamos en buena compañía que cuando estamos solos, por lo que uno de los aspectos más relevantes de la risa es que está hecha para la unión porque se contagia. Cuando algo nos parece realmente divertido buscamos propagar este sentimiento con los demás vertiendo esta fuerza positiva hacia el exterior, por lo que el humor es energía que circula entre las personas. Vivimos en una sociedad individualista pero el humor busca compartir, es como el amor, se usa de manera desinteresada y sin esperar nada a cambio.

El estadounidense John Morreall, doctor en Filosofía y autor del libro The Philosophy of Laughter and Humor, mantiene que el origen biológico de la risa es una expresión compartida de alivio tras pasar un peligro. La relajación que sentimos al reírnos hace que se gane confianza en aquello que antes se sentía como amenazante.

Según Morreall, para vivir el humor de manera virtuosa se deben promover las siguientes virtudes éticas:

PACIENCIA. Vivir con sentido del humor hace que no estemos ansiosos a que las cosas ocurran a la velocidad que nos gustaría.

TOLERANCIA. El humor nos abre la mente, esto hace que veamos las cosas de manera diferente y que tengamos más interacciones sociales.

AMABILIDAD. Hacer reír permite que las personas se relajen, que el ambiente sea cómodo y flexible.

HUMILDAD. Ser honestos con nosotros mismos ayuda a que al reímos de uno mismo seamos capaces de lidiar situaciones conflictivas con los demás.

PERSEVERANCIA. El humor es una conquista diaria, y cuando uno se ve con humildad desde un punto de vista cómico, no nos supera la frustración ni la impaciencia.

CORAJE. Aparece cuando la perseverancia actúa en situación de riesgo. En este caso necesitas sacar lo mejor de ti mismo y de los demás a través del humor.

Por otro lado, es evidente que no todos reímos de las mismas bromas. Es más, a veces incluso nos cuesta comprender algunos chistes y cuando de repente lo entendemos es casi como iluminar nuestra conciencia.

Cuando en nuestras vidas hay algún cambio o sorpresa tendemos a reír. Esto sucede porque se altera nuestro «orden lógico de las cosas» y en este proceso aprendemos uno nuevo. De esta forma evolucionamos, por lo que se puede considerar que el humor es una divertida manera de aprender.

Para muchos es una actitud de vida, una elección personal, una manera de vivir…, porque ya lo decía Charles Chaplin «A fin de cuentas… todo es un chiste».

Rocío Romero

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